Del ordeño a la gloria: el viaje del auténtico queso manchego en Zacatena
- Ángel Galeote

- 15 ene
- 2 Min. de lectura
Guiados por nuestra apuesta por el Kilómetro Cero, descubrimos Daimiel (Ciudad Real) como epicentro de productos locales nacionales, en una ruta gastronómica que celebra lo auténtico de España.

Nuestra tercera parada: Quesos Zacatena, donde llegamos justo cuando las ovejas iban a ordeñarse, viéndolas juntas en su dehesa ecológica. En pleno corazón de La Mancha, en busca de auténtica España,

Pudimos verlas todas juntas, pastando en armonía, y seguir paso a paso el proceso mágico que transforma su leche pura en queso inolvidable.

Del ordeño a la prensa
Observamos cómo 1500 ovejas manchegas, de un rebaño de más de 1300 hembras ecológicas, entregan su leche fresca en dehesas junto al Parque Nacional de las Tablas de Daimiel.


Esa leche, recolectada con respeto al bienestar animal, viaja directamente a la elaboración, donde se cuaja con maestría ancestral para formar las bases de quesos DOP.

Maduración en cámaras-cueva
Prensados con su "DNI" único y marcas que evocan la pleita tradicional, los quesos entran en cámaras que imitan cuevas: alta humedad (78%) despierta mohos naturales, lavados y aceitados con vueltas cada dos días durante un mes y medio.

Luego, secado lento en otra cámara: semicurados a 3 meses, curados a 6, y viejos a 9-10, con corteza ecológica y comestible que guarda toda la esencia.


El sello final y nuestra recompensa
A los 60 días, catas rigurosas de sal, grasa y microbiología otorgan la contraetiqueta DOP, certificando puro queso manchego de oveja manchega, pastada y elaborada en La Mancha.

Disfrutamos de curados y tiernos pasteurizados –obras maestras de la tierra– y nos llevamos a casa trozos de historia viva, impregnados de aroma embriagador y sabor que enamora.



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