Bodegas Ángel dio inicio a un proyecto llamado a perdurar en el tiempo: Redescubriendo España / Mallorca.
- Ángel Galeote

- hace 2 horas
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Bajo la luz amable del paisaje mallorquín, con la viña extendiéndose en calma y una mesa dispuesta para compartir, comenzó un encuentro...

Un encuentro entrañable que dio inicio a un proyecto llamado a perdurar en el tiempo: Redescubriendo España / Mallorca.

Una jornada que reunió a empresarios, productores y amantes de la excelencia en torno a una misma sensibilidad: el respeto por el producto, el origen y la autenticidad.

Mallorca acogió con elegancia y calidez los productos nacionales, venidos de pequeños rincones de toda España donde solo unos priviligiados hasta ahora podián disfrutar, propiciando un diálogo natural entre territorios, tradiciones y saberes.




En un ambiente de serenidad y prestigio, Bodegas Ángel se convirtió en el escenario de una jornada significativa, marcada por el primer encuentro de quienes hoy forman parte de este gran proyecto común.

Fue una reunión de miradas alineadas, de visiones compartidas y de un compromiso firme con una manera de hacer las cosas basada en la calidad y en la identidad.

Hay lugares que no solo se visitan, sino que se viven con el alma, y Bodegas Ángel es uno de ellos.

Su belleza serena, el encanto de su entorno y la armonía que se respira entre sus muros convierten cada instante en una experiencia memorable. Estar allí es dejarse envolver por la luz, la calma y la autenticidad de un espacio que invita a celebrar, compartir y permanecer.
Con la incorporación oficial de Bodegas Ángel, se abrió su casa a los productores nacionales y mallorquines, consolidando un espacio de encuentro y colaboración.

Entre los asistentes destacaron figuras clave como el presidente de la Federación Balear de Restauración, así como empresas náuticas de referencia como Infinity Yachts Services y Harbour 45 , junto a reconocidas tiendas gourmet y delicatessen como Alquimia.





Y entre las voces que mejor supieron expresar la emoción de aquel día, quedó el testimonio de Felipe Beltrán, un gran señor de espíritu atento y sensibilidad extraordinaria, que escribió con la sinceridad de quien sabe reconocer la excelencia: habló de dos vinos, de un blanco diáfano, seco y de muy buena mesa, y de otro nacido de la experiencia, la ilusión y el paisaje del Pla de Mallorca, resguardado por su protección montañosa, un vino blanco sin amargor, equilibrado, amable, que no embriaga ni deja resaca.

Para él, criado en el Penedès, probarlo fue una experiencia inolvidable; y agradeció con especial emoción la invitación a la presentación de la nueva incorporación de este gran vino blanco ÁNGEL, en una reunión selecta celebrada en un entorno a la altura de su nobleza.

Así comenzó una historia que no solo une productos, sino también personas, territorios y una manera de entender la excelencia.






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